Entre los pintorescos paisajes de Santa María de Oro, en Rivadavia,
provincia de Mendoza, se encuentra Finca Agustina, un refugio donde
los cultivos y la naturaleza se fusionan en perfecta armonía. Aquí,
entre las hileras ordenadas de viñedos que se extienden hacia el
horizonte, cada rincón respira la esencia de la viticultura mendocina.
La finca, rodeada por paisajes naturales, ofrece un espacio que cautiva
los sentidos. El sol acaricia las hojas de las vides, mientras una
suave brisa se hace sentir, llevando consigo aromas a tierra, uva
madura y promesas de exquisitos vinos. Cada paso por los callejones
nos despiertan curiosidad y admiración, revelando los detalles de cada
laboreo de quienes cuidan nuestras plantaciones con tanta dedicación.
En Finca Agustina, la magia del paisaje natural se entrelaza con la
historia familiar y nuestro compromiso con la sostenibilidad, creando
así un destino que invita a sumergirse en la belleza de lo simple, en
la admiración por nuestra tierra y en el disfrute de sus frutos.